EL KARMA, pocas palabras causan tanto derroche de tinta como esta.

Siempre explico que es el KARMA con una simple metáfora. Es como los intereses que genera una tarjeta de crédito, lo malo es que no sabemos cuándo nos van a exigir el pago de estos intereses y además siempre llevan implícito un gran interés de demora y costas. Eso siempre…siempre cobra intereses y muy alto.

El Karma es la energía trascendente e invisible que deriva de nuestros propios actos y comportamientos. Esta energía se va acumulando y generando “deudas” que sin duda alguna iremos pagando.

Muchos lo consideran el juez implacable de nuestros actos, aunque yo prefiero llamarlo directamente la JUSTICIA DIVINA. Todas las religiones sin excepción, están de acuerdo en esta máxima, es la primera LEY. La ley de la Causa y el Efecto, “Recogerás lo que siembres…” así de sencillo. Quien siembra vientos recogerá tempestades, y es así de simple porque las leyes del Universo te devuelven multiplicado por diez, las energías generadas. Todo lo malo y lo bueno que hagas a lo largo de tu existencia te será devuelto multiplicado por diez veces. Son 12 las leyes del Karma, y subiré una entrada de Blog próximamente acercándote a cada una de ellas, hoy solo nos dedicaremos a la primera y GRAN LEY.

Cuando nos dedicamos a observar el bagaje de una persona, pronto advertimos que es muy sencillo advertir sus consecuencias kármicas. El karma no perdona, tal vez no hoy, ni mañana, pero venir vendrá y cobrará sus intereses de manera implacable, porque así ha de ser.

A raíz de acontecimientos muy importantes y transcendentales en mi vida, comprobé que es así, y desde entonces no me preocupo de lo que el futuro me depare, solo del presente y de la congruencia de mis actos. ¿Para qué preocuparte de lo que va a venir? No es lógico, ¿no será mejor vivir de manera que ese futuro no sea una nube negra tormentosa? Sí actúas bien, conforme a tus principios, no haciendo lo que no quieras te hagan a ti, no temerás al Karma, al revés lo esperarás como inexorable porque siempre llega, pero con esa tranquilidad que te da el saber lo estás haciendo bien. Te podrás equivocar y cometer errores como todas las personas, pero sí rectificas y operas ese cambio interno, puedes ir quemando ese Karma negativo. No significa ser personas pasivas, personas victimistas ni cobardes que aguanten cualquier ataque independientemente de quien lo reciban. Es todo lo contrario, es tener la suficiente templanza, empatía y fortaleza como para no caer en estas actuaciones y decidir qué y a quien queremos en nuestra vida. Quien nos aportará cosas negativas y quien positivas, valorar, ponderar y decidir, desde ese sosiego que nos da solo la claridad de lo que también queremos recibir.

Siempre pongo un ejemplo que se ha repetido varias veces en mi vida y sin duda en la vida de cualquiera de vosotros. En ocasiones todos tenemos la oportunidad, cuando alguien nos ataca vilmente, de abrir la boca y con una sola palabra destruir la vida de esa persona. Todos nos hemos encontrado en esa situación alguna vez. La diferencia está en la respuesta que demos al ataque. Muchos creerán que lo valiente es abrir esa boca y contra atacar, es “lo justo”, y desde luego a lo que se expone esa persona con su comportamiento, pero así estaremos generando más conflicto, mas energías negativas y hacer daño a otros. Cuando se hace para eso, para hacer daño, tan solo nos reportara un perjuicio Kármico. Lo más inteligente es tener la fortaleza de dejarlo estar, dejar que el KARMA haga su trabajo y sumar intereses en esa tarjeta de crédito pagadera a lo largo de tu existencia. Te aseguro, esa persona se arrepentirá de sus actos, tal vez no hoy, pero sí algún día, porque la verdad solo es una y antes o después tendremos la lucidez necesaria como para comprenderla y asumirla. En este momento empezaremos a recibir… esta actuación es la verdaderamente difícil, porque el instinto básico del ser humano es DEFENDERSE y ATACAR cuando se siente atacado e intimidado, por lo que poder controlar esta instinto básico es lo que nos hará inconmensurablemente más fuertes.

Hace tiempo que vivo mi vida disfrutando del presente y con la tranquilidad de lo que me deparará el futuro. Por mi trabajo, ayudo a los que aún no lo han comprendido y viven atemorizados por el gran JUEZ. Mi trabajo a través de las terapias energéticas es precisamente ese, operar una limpieza Kármica.

Pensando nombres para este Ritual tan especial vino a mi mente EL AVE FENIX.

Desde siempre me fascino el Ave fénix, un ser fascinante…EL AVE FENIX fue el único ser del Edén que se resistió a la tentación y por ello se le concedió  la inmortalidad. El Ave Fénix, Águila majestuosa, fue el único animal que se resistió  a la tentación de probar la fruta prohibida, por ello se le concedió la inmortalidad al renacer una y otra vez de sus propias cenizas. El Ave Fénix es el símbolo de la inmortalidad y la Resurrección, así como de que la esperanza nunca debe ser perdida.

El ritual Alas de fénix trata precisamente de eso…de ajustar cuentas con tu Karma y quemar ese Karma negativo, abriendo las puertas a un futuro esperanzador en el que no tengamos esa sombra oscura pesando sobre nosotros. Un Ritual que nos permita renacer de nuestras propias cenizas con esperanza. Un ritual único, que te hará alcanzar niveles vibratorios insospechados y te hará comprender la fuerza del gran JUEZ. Solo sintiendo su fuerza, reconoceremos su poder.

¿Preparado para Experimentar el Ritual Alas de fénix…?

Sólo en Cuídate Natur…

¡¡¡Siente y Vive!!!